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Mitos Cotidianos


Hoy voy a relatarles los comentarios que suelen realizarme muy frecuentemente en consulta:

  • Iñaki: “Aaaamigo, ya te llegará, de joven no duele nada”

  • Arantxa: “Yo ya sé que lo que tengo en la espalda ya no se me va a curar, la edad no perdona”

  • Mikel: “Zartrosis, ya sabes...”

  • Begoña: “Llevo toda la vida con malas posturas, mi madre ya me decía…”

Otra conversación típica en consulta suele ser: “Cuando me duele la espalda me pongo calor y me estoy un rato en el sofá“ y yo le pregunto: “¿Y eso, mejora tu dolor de espalda?” y me contestan: “No, pero así estoy agustito”. Y aunque dentro de mi ya conocía la respuesta, pongo cara de sorprendida, por si le da qué pensar.

Por desgracia, hoy en día se siguen escuchando muchos mitos acerca del dolor de espalda, los cuales hacen que nuestras espaldas parezcan débiles y con lesiones o patologías crónicas y ¡para toda la vida!

Permitidme que hoy sea yo la que les haga las preguntas, ¿creen que toda la culpa la tiene la edad o la genética? Los más atentos contestarán que no, y puede que haya alguno que no quiera saber la respuesta, pero les explicaré lo que hoy en día se conoce sobre la diferencia entre lo fisiológico y lo patológico.

Factores condicionantes de la degeneración discal

Por ejemplo, si se analiza el origen del dolor en las estructuras anatómicas de nuestro cuerpo, sabemos que a los 40 años están degenerados de forma moderada el 80% de los discos en los hombres y 65% en las mujeres, aumentando hasta el 80% para las mujeres de 50 años. Esto es un dato más de los miles que tenemos hoy en día encima de la mesa, y contestando a Arantxa, el proceso degenerativo es natural, y no podemos “curarlo” pero la degeneración no es algo patológico, y por consiguiente, no tiene por qué acarrear dolor. Si el desgaste de nuestros tejidos fuera simplemente la causa del dolor, entonces no veríamos a muchas personas asintomáticas con daños o degeneración en los tejidos… ¡pero los vemos! Por lo tanto, en su caso, tendríamos que mirar más allá y saber cuál es la causa real de su dolor. O si prefieren, nos quedamos pensando que siempre vamos a tener dolor de espalda a partir de los 40, y que no va a haber remedio para el dolor. Pero, ¿y si nos duele antes de los 40? eso sí que tiene que ser grave ¿no creen? No tiene sentido.

Mala postura

Al igual que el dolor y la degeneración de nuestra columna no han demostrado ir de la mano, la alteración postural o el aumento de las curvas lordóticas de la zona lumbar, por ejemplo, no han demostrado tener relación con el dolor.

Durante años se ha intentado asociar el dolor con las malas posturas, y el razonamiento clínico se ha realizado basándose en el siguiente proceso:

Sin embargo, la evidencia se pierde en el primer paso. ¿Qué es una mala postura? o mejor dicho, ¿Conocen a alguien que tenga “una buena postura” 24/7? Yo no, y la verdad, no creo que nunca lo haga. Lo que sí respalda la evidencia, es que, alguien como el jorobado de Notre Dame, no tiene más probabilidad de que le duela la espalda y por lo tanto, no tiene porque haber daño en los tejidos.

Estudios lo han demostrado, observando curvaturas lumbares exageradas o alteración postural de la zona cervical. Es, más, la musculatura que mantiene el tono de nuestra postura, es involuntaria (si, cuando nuestras “amona”-s nos decían que nos pusiéramos rectos, sólo funcionaba durante los segundos que te miraba y eras consciente, después no servía para nada), no somos capaces de controlarlo y además, no depende solo de las capacidades físicas básicas de nuestros músculos, sino que depende directamente de nuestros sentidos (visión, aparato vestibular del oído, sistema estomatognático…). Nuestro organismo funciona en continua coordinación con todos los sistemas y se va adaptando siguiendo una jerarquía que no podrá cambiarlo ni el mismísimo Einstein, priorizando las estructuras más importantes para nuestra supervivencia y sacrificando los menos importantes. Obviamente, es mejor vivir con dolor de hombro, que con una mano dormida.

Una vez más, es hora de aprender después de desaprender, y se sabe que lo que realmente es dañino, no es “la mala” postura, sino, la postura mantenida o la postura estática. Y es que aquí sí que podemos realizar la cadena del razonamiento clínico sin que se rompa:

¿Cuántos de nosotros somos sedentarios? y si es de los que se pasa 8h sentado y sale a correr 30 min 3 veces a la semana, no se libra. Visto lo visto, ha habido un cambio de planes y hoy en día, se hace mucho hincapié en los ejercicios correctivos. Sin embargo, siento ser tan insistente con las preguntas, pero, ¿qué es correcto? Pues efectivamente, ni se sabe ni se ha demostrado evidencia de ello. Pero todo lado malo, trae un lado bueno, y es que sí que sabemos que no tiene tanta importancia el mover “corrigiendo la postura” o teniendo en cuenta la afectación o lesión del individuo a diferencia de, simplemente, “movernos” más a menudo.

¿Entonces, los profesionales cómo podemos ayudaros? Debemos trabajar en buscar diferentes estrategias dependiendo del individuo, que ayuden a esconder el temor a moverse, educarlo, mejorar su condición física, enseñarle ejercicios que le hagan romper las posturas mantenidas y por supuesto, siempre que haga falta, a nadie le sobra una sesión de terapia manual para ayudar a la regeneración y la sensibilización de los tejidos, a veces tan necesarias.

¿Y qué pueden hacer ustedes? Con todas estas preguntas y respuestas, busco transmitirles que no tenemos que esperar a que nos toquen las manos milagrosas de algún fisioterapeuta, o a que el último medicamento del mercado solucione nuestro dolor, ni quedarnos en el sofá “con calorcito” y aunque haya muchos profesionales que puedan ayudar con el dolor, cada uno de ustedes tiene en realidad mucho más poder que el que creen, solo necesitamos esas respuestas que tanto nos cuestan encontrar.

En las clínicas de espalda Athlon, ayudamos a quitar el miedo al movimiento, mediante tecnología específica de columna ayudamos a mejorar vuestra condición física, enseñamos estrategias para romper las posturas mantenidas, y también somos especialistas en el tratamiento del dolor mediante la terapia manual. Estamos encantados de poder ayudarle y de darle las herramientas necesarias para el manejo de su dolor.

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